Hemos seleccionado para usted, únicamente las mejores variedades de los bancos más prestigiosos.
Aunque algunos bancos, como Dinafem, venden semillas feminizadas con garantía, nos ha llegado alguna reclamación de nuestros clientes sobre la aparición de machos o hermafroditismo en nuestras semillas. Estamos seguros de que en la mayor parte de los los casos, la calidad de la semilla y su feminización no han sido el problema, sino las condiciones ambientales, que pueden ser -y son de hecho- tan diversas que pueden llegar a alterar completamente el resultado de una semilla; a pesar de que no tengamos duda de la calidad de nuestras semillas, o precisamente por eso, cumplimos con el compromiso de garantía si el cliente reclama.
Por otra parte, el cliente no tiene la culpa de no tener un sitio perfecto y de no saberlo todo, al contrario, pensamos que como tantas otras cosas el cultivo es una experiencia vital progresiva en la que muchas veces avanzamos a base de simple prueba y error, así que tratamos de ayudar lo mejor que podemos desde nuestra experiencia, volviendo a enviar al cliente nuevas semillas frescas.
Hay toda una serie de factores que pueden inducir desarrollo macho de una semilla feminizada, y es fundamental tenerlo en cuenta para obtener los mejores resultados de una semillay no formar parte de ese 0,01% al que las semillas feminizadas se le convierten durante el cultivo en fornidos machos:
- Que nunca le falte humedad, especialmente al principio, cuando la plánta requiere que la humedad relativa permanezca alta, por encima del 60%
- Que nunca se seque demasiado, mantener un equilibrio de la humedad sin que la planta llegue a dar síntomas demasiado evidentes de necesitar agua. Si se secan demasiado durante los primeros estadios del crecimiento, la planta arrastrará problemas más adelante.
- Nunca ahogarlas con riegos excesivos y demasiado abundantes, dejar tiempo para que la planta “respire” entre riegos. No inundarlas, no saturarlas de agua y nutrientes. Se pierden más plantas por excesos de cuidados y atención que por no “estar encima de ellas”.
- Evitar los excesos de calor, cuidando de no superar los 28 grados, especialmente en la fase de plántula. Manteniendo una temperatura media de 20- 22ºC están perfectas.
- Que no le falte suministro de nitrógeno, imprescindible para el crecimiento y desarrollo natural de la planta.
- Durante el crecimiento, no conviene el uso de luz con un espectro demasiado rojo, color de luz más propio de la floración. Conviene la luz más azulada, o blanca, como halogenuro metálico o fluorescente de crecimiento. Las bombillas de sodio de crecimiento también están bien.
- Limitar Fósforo y Potasio, nutrientes que la planta requerirá en abundancia durante la floración.
Teniendo en cuenta estos sencillos consejos podréis obtener el mejor resultado de cualquiera de nuestras variedades feminizadas.






















